lunes, 29 de julio de 2019

Cómo detectar la vigorexia

Un estudio realizado en la comunidad de Madrid, entre 618 adolescentes de entre 13 y 17 años, revela que el 18% muestran una preocupación patológica de la imagen corporal, el 32% tiene una preocupación grave por la imagen corporal y un 19,57 conoce la existencia de anabolizantes. Esto indica que la problemática de la vigorexia es una realidad que está creciendo en nuestro país, y la comunidad médica debe prepararse ejerciendo una labor de prevención e información en nuestros jóvenes.
El trastorno suele manifestarse mediante tres características: dependencia, tolerancia y supresión. La dependencia es la sensación que el ejercicio es necesario para sentirse bien y, muy a menudo, hace que se eludan muchos compromisos que también deberían ser valorados a fin de satisfacer esta necesidad, como el trabajo, la familia o los amigos. La tolerancia indica que cada vez hay más ejercicio para alcanzar la misma sensación: sentirse bien. La supresión es la sensación de cansancio o debilidad 24 o 36 horas después de faltar a alguna sesión programada de ejercicio.
Comportamientos asociados al trastorno:
  • Esforzarse excesivamente en el gimnasio.
  • Entrenar compulsivamente.
  • Utilizar esteroides anabólicos.
  • Observar excesivamente el cuerpo frente al espejo.
  • Abusar de los suplementos alimenticios y beber constantemente batidos de proteínas.
  • Irritabilidad y ataques de ira.
  • Depresión y manías.
  • Pánico si se pierde una sesión de gimnasio.
  • Continuar el entrenamiento cuando se está lesionado.
  • Dar prioridad al entrenamiento sobre la familia y la vida social. 

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